MORTAL DE NECESIDAD

IMG-20151028-WA0000

Su luz era la luz de una luz apagada muchos años antes una luz que iluminó juegos de infancia y pesadillas juveniles esa luz en la que su figura no estaba no se dejaba ver acaso no existía y era ese no existir no estar no poder verse lo que su luz evidenciaba.

Espejos muertos registros imposibles desmemoria.

Ella sabía que sus ojos nunca encontrarían una imagen en la que pudiera reconocerse una identidad a la que preguntarle por su vida vivida y que le diera la clave de su futuro vivir.

Acaso en esas fotos que se hacía en medio del silencio soledad clandestina hubiera una pista sobre las razones de su forma de ser en esas fotos sí había luz y sí estaba ella bajo su amparo y hablaban dus rasgos sus gestos sus posturas.

Esas fotos la mostraban inmóvil y en su inmovilidad la piel de cualquier parte de su cuerpo relucía estaba viva tenía la fuerza de un mensaje un anuncio un recuerdo un pensamiento suyo no expresado en palabras no registrado de forma racional y a ellas volvía una y otra vez buscándose haciéndose preguntas indagando en líneas y volúmenes la razón de su forma de haberse hecho mujer durante tantos años una mujer callada en cuerpo y alma metida en la botija tapada con pez en la que su padre la metió para fingir un cuento y de la que no había salido ni una sola vez ni por sus propias fuerzas ni porque nadie se hubiera esforzado en salvarla de un encierro en el que había perdido la noción de sí misma la noción de la luz.

Esa luz que le abrumó en el instante mismo en el que sus ojos creyeron ver corriendo las sombras de fugaces movimientos el paso de una vida tan distinta y tan semejante a la que mostraban esas fotos no sabía si en algún momento se las había llegado a hacer.

NOSOTROS. CAPÍTULO 8. LA VIDA CONTINÚA

642378_orig

NOSOTROS. CAPÍTULO 8.
LA VÍDA CONTINÚA

También habrá tardes hermosas cuando tú hayas muerto: esa idea, sobrevenida en medio de tinieblas y dolores, le alcanzó en algún punto muy exacto de su anatomía sentimental y le hirió y le dolió y le hizo sentirse muy mal en la vida ya expulsado de ella fuera de la constancia concreta de ser un ser concreto en una circunstancia concreta. Era más bien un algo sin apoyo en nada un movimiento sin efectos un muerto que veía cómo los vivos seguían viviendo sus vidas absolutamente al margen de lo que era o había sido la suya.

De niño había sentido esa distancia esencial suya de todo los seres humanos y no humanos incluidos los montes y los ríos los mares y los cielos. En su cama, sometido su cuerpo a los dolores y a las flaquezas de una u otra enfermedad, sintió más bien vivió aquel brote de lucidez que le anonadada y le arrojaba a un lugar incierto en el que ni vivía ni dejaba de vivir en el que lo único seguro era que su existencia no importaba nada para la existencia de los demás para el devenir del mundo para la consecución de ningún objetivo que tuviera por sujeto a un ser que no fuera él mismo. Estaba completamente aislado de la vida en un limbo flotante que a nadie, ni siquiera fueran padres o hermanos o amigos más amigos, importaba nadie se detenía un segundo a recordarlo ni a echarle en falta ni mucho menos a relacionar una de sus acciones propias con el hecho de que él hubiera vivido ni estuviera viviendo en esos momentos. Las tardes serían hermosas los pasteles entregarían su tesoro las aves migrarían se publicarían nuevos libros y tebeos jugarían los niños y las niñas en los patios de recreo y las aulas olerían a ésa mezcla de tiza sudor pintura y serrín cada tarde lluviosa de invierno y él no estaría ni su no estar impediría que sucediese todo aquello y llegarían las noches y nada en el rodar del mundo dependería de su existencia. Podía verlo.
En esa celda de la comisaría también sentía muy vivamente su exclusión de las rutinas de la vida el movimiento ajeno a él la fábrica continua de los magníficos colores de las tardes sin su concurso ni su expectación ni su disfrute. Allí también estaba ya muerto.

Los polis le habían repetido insistentemente que nadie le echaría de menos que nadie se interesaría por su paradero que nadie movería un dedo para enterarse de qué hacía ni dónde que su vida les pertenecía por completo y que estaba completamente a su merced pero ellos no sabían que para él esa certidumbre ya era una vieja conocida con la que había experimentado hasta el terror hasta el vacío hasta la satisfacción de quién sabe qué loco deseo y por eso ya podían repetirle la mandanga esa que sus palabras esas palabras no tenían ningún poder sobre sus pensamientos ni sus sentimientos. Era más libre de lo que pudieran imaginar desde su torpe y obscena representación del poder la violencia el placer de humillar o el deseo irrefrenable de hace daño y destruir a un sujeto. En verdad eran tontos del culo esos policías, creían sus propias patrañas y fantasías con ellas no le harían caer en las trampas en la trampa.

NOSOTROS. CAPITULO 7. INSCRIPCIONES EN LOS MUROS

Piranesi02

NOSOTROS CAPITULO 7

La ceja le miraba y le dio miedo.
-¿Tengo monos en la cara o qué? ¡Mírame a los ojos cuando te hablo!
Pero ese hombre no miraba con los ojos, sino con la ceja. Una oruga peluda, instalada en la frente.
-¿Te lo tengo que decir a hostias?
Se lo dijo a hostias. Durante la paliza, por lo menos, no veía esa ceja con la mirada fija en la suya. La mirada de la ceja era peor aún que la mirada de los ojos del policía.

INSCRIPCIONES EN LAS PAREDES DEL CALABOZO

Se fue, se nos fue, se fue de entre nosotros, se nos fue para siempre del mundo, nos dejó, nos abandonó para siempre, desapareció, se marchó para siempre, desapareció de entre los vivos, desapareció para siempre del mundo de los vivos, hizo el viaje, hizo el gran viaje sin retorno, partió hacia el último viaje, se fue al cielo, se fue a la gloria, se fue con Dios, se fue al otro mundo, se fue al lugar de los elegidos de Dios, subió al cielo, subió a la gloria, voló al cielo, coló a la Santa Mansión, voló a la Mansión de los elegidos, voló a recibir el premio, subió a gozar de la presencia divina, bajó a la tumba, bajó al sepulcro, se fue a la fosa, llegó a la tierra, pasó a la otra vida, pasó a mejor vida, marchó con Dios, marchó a la inmortalidad, pasó al silencio eterno, pasó a la Eterna Mansión, pasó a prestar servicio en la Corte del Rey que no muere, entró en la inmortalidad, entró en los fastos de la inmortalidad, entró en la luz perdurable, arribó a la diestra de Dios, se ha reunido con…acabó, acabó sus días, terminó, se extinguió, exhaló el postrer suspiro, exhaló el último suspiro, dejó escapar el último suspiro, halló el fin de su vida, feneció, dejó de ser, dejó de existir, dejó de sufrir, se apagó, descansó, descansó en el Señor, descansó en la paz del Señor, entregó la vida a Dios, entregó la vida al Señor, entregó el alma a Dios, entregó el alma al Altísimo, entregó el corazón a Dios, se durmió, cerró los ojos, cerró los ojos para siempre, quedó dormido, palmó, la diñó, la cascó, la pringó, se fue al carajo, se fue al otro barrio, estiró la pata, expiró, falleció, pereció, sucumbió, murió, llegó a cadáver, desnació, volvió al seno de la madre tierra, recibió el beso húmedo de la madre tierra, rindió tributo a la muerte, rindió tributo a la Parca, rindió el tributo de su vida, Dios lo llamó a su seno, Dios lo llamó a su destino, Dios dispuso de él, Dios se lo llevó, Dios se lo llevó a su lado, la muerte lo llamó, la muerte se lo llevó, la muerte nos privó de él, el Destino le separó de nuestro lado, nos quedamos sin él, le perdimos, se acabó su vida, se acabó su historia, se extinguió su vida, se apagó su vida, se apagó su voz, se apagaron sus ojos, se cerraron sus ojos, se cerraron para siempre sus ojos, sonó su última hora, sonó su hora, llegó su última hora, llegó su hora, la tierra lo abrazó, la tierra lo cubrió con su manto, la tierra lo tomó, la tierra se lo comió, la tierra lo devoró, la tumba fue con él.

Murió heroicamente en defensa de España, por las libertades de su pueblo, falleció gloriosamente, sucumbió de cara al enemigo, pereció heroicamente, entregó su alma en aras de la revolución, generosamente por nuestra causa, entregó el alma a Dios en cumplimiento de sus deberes para con la Patria, cayó, cayó muerto, cayó para siempre, cayó para no levantarse más, cayó acribillado por el plomo enemigo, por el plomo rojo, cayeron como moscas, cayeron cual pajarillos, cayeron como liendres, rodó, se desplomó, mordió el polvo, mordió la tierra, se quebró contra el suelo, se quebró en flor su cuerpo, se tronchó su vida, rodó su cabeza, inmoló su vida, inmoló su existencia, se inmoló, ofrendó su vida, ofrendó su vida en holocausto, ofrendó su vida a Dios, ofrendó su vida en el altar de la Patria, purificó este lugar con su sangre, bañó este lugar con su sangre, regó con su sangre este lugar, pasó a formar parte de la lista de los mártires, conquistó la palma del martirio, su sien vióse coronada con la palma del martirio, bridó su vida, cedió su vida, derramó su vida, dio su alma, dio su vida, dio su ser, dio su corazón, dio su sangre, lo dio todo, entregó su sangre, entregó su cabeza al tajo, ofreció su vida, ofreció su sangre, derramó su sangre, vertió su sangre, se sacrificó, sacrificó su vida, sacrificó su existencia, pagó su tributo de sangre, pagó su trágico tributo a la bestia fascista, rindió tributo de su amor a España, pagó con su vida, pagó con su muerte, le costó la vida, le costó la cabeza, se fue a la mansión de los luceros, se fue al puesto que tenía allí, se fue hacia la guardia eterna, se fue a velar sobre las estrellas, se marchó al lucero, pasó a la guardia eterna, alcanzó un puesto sin relevo, llegó a los cuarteles de la Eternidad, se elevó a los luceros, subió a los luceros, Dios nos lo arrebató, el destino nos lo arrebató, la muerte le arrastró, perdió su vida, perdió la cabeza, perdió la testa, perdió el pellejo, se dejó la vida, se dejó la cabeza, se dejó la piel, se dejó los sesos, encontró la muerte, halló la muerte, halló el final de su vida, se encontró con una bala, se tropezó con una bala, se ganó un tiro.

Quedó tendido, quedó tumbado, quedó fiambre, quedó frío, quedó yerto, quedó tronchado, quedo sembrado, quedó patitieso, quedó cara al sol, quedó cara al cielo, quedó sin vida, quedó para el arrastre, quedó para pasto de grajos, quedó en el camino, quedó al pie de la cuneta, quedó en el suelo sin vida, recibió la muerte, recibió el golpe mortal, recibió el mazazo de la muerte, recibió plomo en la nuca, la muerte se enamoró de él, la muerte besó sus sienes, la muerte vino a besarle en la frente, el beso de la muerte selló su frente, se desposó con la muerte, se consumó su matrimonio con la muerte, pasó a la categoría de besugo, pasó a la jurisdicción del plomo, se colocó en tierra, sembró su sangre este lugar, se secaron sus venas, se malogró.

Está muerto, está frío, está quieto, está tendido, está presente, está cara al cielo, está bajo tierra, está en el suelo, está en la zanja, está en la gloria, está con Dios, está criando pinos en la barriga, está criando malvas en el cogote, está dando geranios, yace roto, yace inerme, falta de nuestro lado, se pudre bajo la tierra, pudre sus huesos en el cementerio, su carne se pudre, duerme para siempre, duerme eternamente, duerme inerte, duerme en el sueño de la paz, duerme el sueño eterno, dormita en su tumba, no existe ya, no está ya entre nosotros, no nos verá más, no volverá, no levantará más la cabeza, no podrá contarlo, no hará más mal, no tiene ganas de comer, no tiene sed, no necesita nada, no le duele nada.

Le dieron tres tiros, le pegaron cuatro tiros, le acribillaron a tiros, le acribillaron a balazos, le metieron un cargador en el cuerpo, le dieron plomo, le atravesó una bala, le achicharraron, le asaron, le frieron, le fulminaron, le pasaron a la bayoneta, le cosieron a bayonetazos, le pasaron a cuchillo, le acuchillaron, le metieron la fulana, le aniquilaron, le anularon, le destruyeron, le destrozaron, le despedazaros, le descuartizaron, le machacaron, le trituraron, le aplastaron, le hicieron fosfatina, le hicieron tapioca, le hicieron cachos, le hicieron trizas, le hicieron papilla, le descabezaron, le destriparon, le despanzurraron, le degollaron, le acogotaron, le cortaron la cabeza, le rompieron el bautismo, le taladraron el cerebro, le volaron la frente, le saltaron la tapa de los sesos, le atravesaron de un balazo el cráneo, alojaron una bala en el cráneo, le hicieron cisco la cabeza, le dieron un pistoletazo en la sien, le metieron una bala en un ojo, le retorcieron el cuello, le cortaron el camino a los garbanzos, le rompieron el carril de las lentejas, le destrozaron el corazón, le partieron el corazón, echó sus tripas fuera, le machacaron las entrañas, le agujerearon el pellejo, le rompieron el pulso, le rompieron las venas, le abatieron, le tumbaron, le doblaron, le tendieron, le dejaron tendido, le dieron tierra, nos lo robaron, nos lo arrancaron, nos lo arrebataron, nos lo quitaron, las balas se llevaron su vida, le barrieron, le masacraron, segaron su vida, cortaron en flor su vida, truncaron su existencia, cercenaron su vida, le cortaron el hilo de la vida, le hundieron en la nada, le sumieron en las tinieblas de la muerte, le sepultaron en las sombras, le lanzaron a la sima insondable de la muerte, pusieron término a su vida, pusieron fin a su existencia, aplicaron la ley de las cunetas, aplicaron la ley del paredón, hicieron limpieza, depuraron, sanearon, le dieron el paseo, le dieron el paseíto, le llevaron a la excursión de la nunca se vuelve, le afeitaron en seco, se dieron lumbre, le dieron un recadito, le marearon, le retrataron, le enviaron al paraíso, le facturaron al cielo, mandaron su alma al cielo, le dieron el pasaporte, le cepillaron, le dejaron en su sitio, le dejaron fiambre, le dejaron seco, le dieron mulé, le apiolaron, le despacharon , le apuntillaron, le abatieron como a un conejo, le despanzurraron como a un marrano, le mataron como a una rata, le tumbaron como a un perro, le borraron del mapa, le ajusticiaron, le ejecutaron, le agarrotaron, le ahorcaron, le pasaron por las armas, le aplicaron la pena máxima de ley, hicieron justicia en él, cumplieron la ley en él, le lincharon, le colgaron, le mataron, le asesinaron, le dieron muerte, le privaron de la vida, le dejaron difunto, le dejando exánime.

La muerte, la Desdentada, la Desnarigada, la Huesuda, la Impía, la Intrusa, la Implacable, la novia eterna, la Peregrina, la Parca, la terrible sombra, el fin, el final, el último viaje, el viaje a la Eternidad, el tránsito, la fuga definitiva, la postrera hora, el desenlace inevitable, el fatal desenlace, la paz definitiva, el supremo trance, la defunción, la libertad absoluta, muerte, suicidio, crimen, el besugo, la sardina, el fiambre, el cadáver, la carroña, los restos, los despojos, la víctima, el carnicero, el verdugo, el Caín, mortal, sanguinario, fratricida, criminal, asesino, homicida.

Veo grabada en el rectángulo negro del dolor de tu familia tu ausencia de este mundo. Hay que acabar con las alimañas humanas que se empeñan en no entregarse. Se aprieta el gatillo y ¡pum!, ¡pum!, ¡pum!, caen como moscas. ¿Te duele, perrito comunista? ¡Ja, ja, ja.! Mañana ya no te dolerá. Y a Víctor mucho menos. Ya ves: ni le hemos tocado a él. ¿Por qué será?

Tú no te preocupes escucha en la voz de Víctor no te preocupes y Buenaventura decide que no se va a preocupar. ¿Cómo podría preocuparse si ya no le queda ni un milímetro en las neuronas que no esté invadido por el pánico? Y sin embargo al otro lado del pánico está la paz.

NOSOTROS. CAPÍTULO 5. SOMBRAS

carceldepiranesi09NOSOTROS,5.SOMBRAS

Se lo dijo No te dejes engañar por ese profesor no quiere nada de ti solo joderme no será que le gustes le da igual lo suyo es la venganza la intimidación los golpes bajos él quiere que abandone que desaparezca solo hacerme daño utilizándote a ti tal cual no creas otra cosa te diga lo que te diga no puedo explicarte más pero tú lo comprendes. Y ella le contestó que sí.

Dio igual. Se cumplió lo previsto lo que intentó impedir.

A la vuelta de aquel viaje, al poco rato ya estaban follando alegremente sus cuerpos qué contentos qué acomodo tan natural qué gusto tan espontáneo y rico. Cuando encendieron los cigarros estaban muy callados muy callados y ella tenía mala cara muy mala cara y se volvió de espaldas y suspiraba mucho y él así ya lo supo y no dijo nada y siguió sin decir nada con el corazón doliéndole muchísimo en la mismísima boca del estómago y se mareaba. Y ella volvió la cara y estaba llorando y sus labios temblaban y respiraba entrecortadamente y sudaba su cuerpo entero sudaba brillaba precioso a la luz de la ventana la tarde los grises y blancos dulces sobre su piel nacarada Pasó lo que dijiste, se le descompuso la cara.

Le contó la fiesta de fin de curso la forma en que aquel profesor de matemáticas gordote y gritón sonreidor y tan seguro de sí mismo tras las gafas con esos vaqueros ajustados esa camisa corbata chaqueta de progre siempre fumando siempre mirándoles a todas con ojos de mirarles mucho aquel que les habló más de una vez de política y cosas secretas de obrero y estudiantes luchas emociones y el tipo acudió a la fiesta sin su mujer como si soltero con cara de ser mucho más joven rejuvenecido entre chicas de diecisiete años sus alumnas de Preu vestidas de otra forma de la que solían vestir para ir a clase maquilladas pintadas sofocadas con más piernas más pechos más hombros más de todo a la vista y al tacto su tacto no solo su tacto muchos profesores no tuvieron el tacto de reservar tu tacto para mejor ocasión esas fiestas esas fiestas .

Le contó cómo le abordó al salir de los baños su sonrisa miradas ese tono de voz cómo le habló y le habló sentándose junto a ella le rozó sus piernas le acarició sin disimulo sus brazo le cogió de la mano le sacó a bailar a la vista de todos y después.

Después en el taxi le besó la lengua en su boca el mareo no el deseo le dijo subieron al piso en una cama junto a otra cama en un cuarto muy adornado colores del azul colores pasteles posters enmarcados ella se dejó caer en algún momento se oyó al otro lado de la puerta una voz cantarina preguntar él respondió que muy bien hasta luego y la voz Que lo paséis muy bien ¿Dijo Paséis? Su chica su novia hizo un sí con la cabeza Buenaventura calló el sudor le bañó todo el cuerpo ella siguió su narración entre lágrimas todo el detalle la humillación final el frío de la madrugada su vuelta dolorida su despertar al viento sus días horribles después de aquel día su recordar aquellas palabras del violador esas palabras ¿Se lo dirás? Cuando se lo digas me lo cuentas, su esperarle y su necesidad de confesarle todo ¡y cómo se rompían dentro de él tantas intimidades cuántos desgarros qué dolor!

Rompió su silencio mientras ella lloraba moqueaba escondía la cara no soltaba su mano No podemos seguir No puedes ser mi novia no puedo confiar ya en ti no es por el sexo no es porque hubiera follado con otro era libre siempre se lo dijo los dos eran libres en la lealtad le había prevenido avisado le había explicado suficientemente lo que significaba para ese hombre hacer eso con ella y ocurrió ¡cómo pudo no rechazar a ese tipo! ¡cómo dejó que ocurriera lo que le advirtió! Se oyó gritar allí junto a la chica el reflejo en la ventana de su cuerpo erguido no quería gritarle su novia era la víctima Lo sé, tú has sido su víctima no la culpable, no eres la culpable pero ya no puedo confiar en ti decirte dónde vivo estar contigo no podemos ¿lo entiendes? Ella lloraba dejándose caer en un sopor de pena él no le acarició ni la uña de un dedo.
Un rato después vio en el cristal sus sombras a contraluz de la lámpara era triste su imagen era triste la luz eran tristes sus sombras el olor el frío todo era inmensamente triste y silencioso ¿se habían quedado dormidos mucho tiempo? Agotado pero lúcido. Le dijo: No le digas nada, y si te pregunta le dices que no me lo has dicho y que seguramente se lo dirás a un juez. Luego hablaron largamente sobre cómo harían para denunciar a ese tipo que la destrozó les destrozó y ella quería buscar justicia contar todo conseguir un castigo y sobre todo que no pudiese volvérselo a hacer a ninguna otra alumna He oído que no soy la primera.

Jordi soltó ¡Eso es una tragedia griega! ¡Una tragedia griega! Javier no dijo nada su mayor amigo ni un gesto su mejor amigo acaso no era su mejor amigo siguieron andando y Jordi hablaba con el Bolas de aquel Fárreras Compendio de Patología como lo llamaban ellos Buenaventura no tenía ganas de seguir hablando estaba un poco solo entre sus amigos les dijo lo de la denuncia y en sus ojos vio sorpresa incredulidad pensó que lo denunciaría que había que acabar con un violador fuese quien fuese aquello era un estupro un profesor violador de su alumna cuando estaba diciéndoselo a Víctor vio en sus ojos que no estaba con él ni por él en ese asunto Víctor pensaba y no le hablaba cuando habló fue peor.

No puedes denunciarle la chica tendría que contarlo todo… ¡Ella está de acuerdo! Está decidida! Negó con la cabeza. No era sólo eso el asunto era que aquel depredador no era un camarada cualquiera debía decírselo pese a las normas de seguridad ese tipo era un dirigente formaba parte de la dirección Y si vas contra él puede arramblar con todo defenderse cantando todo lo que sabe del partido pondría en peligro docenas de militantes incluso a la dirección misma no podía llevarle ante un juez era capaz de todo era capaz de todo.

¿¡Y a un tipejo así tenéis en la dirección!? ¿¡Y lo sabéis!? ¡Qué clase de partido era ése que podía callarse una violación!? ¿¡Y no era la primera!? Le sacó de quicio escuchar a Víctor aquellas frases y su actitud. Se derrumbó. A partir de aquel día Buenaventura tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para seguir militando No somos hombres nuevos había dicho Víctor luchamos contra el fascismo tenemos una misión histórica todos estos asuntos son muy feos te comprendo no dejes que te afecten eso es lo que quiere la bestia que le ha hecho eso a tu novia no cedas no rebles no.

Se quedó tan solo.

La chica le contó No le dije nada y al final me preguntó y le contesté A él no he dicho nada seguramente a un juez sí se ha reído ha dicho Vale, pues se lo dices y luego Ya veremos. ¡Se sintió tan a merced de aquel tipo! Buenaventura no le contó su conversación con Víctor le daba vergüenza que su chica su ex novia supiera en qué partido estaban cómo vivían bajo el poder de tipos como aquél.

Para qué recordar precisamente ahora la historia de su novia para qué mientras el cuerpo se le descontrolaba en el calabozo y las imágenes de aquellas palizas volvían una y otra vez dolían doblemente dos torturas tres cuatro infinitas en su cabeza ya eran una paliza interminable la de los polis la de los recuerdos la de la detención al salir del colegio con el libro ese libro ¿Y este billete de quinientas pesetas? ¿Quién te lo dio? Al final de un túnel estaba él diciendo que fue Víctor que Víctor se lo dio y quién era Víctor y qué cargo tenía y dónde vivía qué sabía Buenaventura del lío en el que se metió.

Todo lo que te preguntaron lo sabían solo buscaban que alguien me cantara para detenerme la culpa fue mía no debí encargarte de acudir al colegio Víctor susurraba desde su celda en la oscura penumbra olor su voz le llegaba le llegaba entre ruidos de cadenas y pasos ecos en una bóveda inmensa llena de suciedad mal olor en la que su corazón latía tan fuerte sus sienes se rompían sus oídos escuchaban a través del dolor se había vuelto a cagar encima era ya todo el un amasijo de mierda su dignidad su dignidad cuando supo que también Víctor había tenido sus feas historias solo le mantenía su dignidad la suya su dignidad.
En aquel caos le deslumbró el trallazo de una terrible idea se vengaría de la mujer de aquel animal que destrozó a su novia que destrozó su amor esa ratita cariñosa camarada que le decía que tanto le quería mientras era cómplice de su verraco violador marido le contaba todo lo que sabía de su vida sus sueños supo de su guerra se puso de su lado le traicionó estuvo incluso esa noche en la misma casa su casa y preguntó desde el otro lado de la puerta y se despidió con ¡Qué lo paséis bien! se vengaría ¿qué tenía que ver la guerra política entre ellos con el amor que se tenían ellos dos qué tenía que ver? se vengaría de ella pasarían los años muchos años pasarían la buscaría le rondaría le haría el amor la dejaría en medio de la nada y no le diría nunca su porqué.

Si hubiera sabido que para entonces el verraco habría fallecido su alegría hubiera sido inmensa El mundo ha quedado un poco más limpio respondió a quien le dio la noticia más limpio y sería la primera y última de su vida que se alegraría de la muerte de un hombre si lo hubiera sabido en esos momentos en el calabozo si lo hubiera sabido Buenaventura hubiera reído cantado hubiera soportado aquellas palizas sin sufrirlas bendecido por la luz de la previdencia qué alegría tan grande dentro de su cuerpo ya más que amoratado hecho todo él un gran moratón la cabeza un melón blando los ojos una ranurica por la que veía lo que más le valdría no ver los pies no un apoyo los testículos inflados globos acorchados la espalda un fuego incesante las costillas dolor de muelas en todas y cada una el vientre una bolsa de amargura si hubiera sabido la muerte del verraco todo aquello lo hubiera dado por bueno una vivencia más incomparable a la que viviría cuando ése muriera y cuando él se vengase de aquella traidora mujer madame la llamaría boba Bobary empastillada vieja pelleja.

Si hubiera sabido todo eso pobre Buenaventura también hubiera sabido que Víctor tenía sus historias feas a salvo de cualquier denuncia y otros más las suyas en el partido en su partido había violadores acosadores maltratadores toda clase de bárbaros impunes y hubiera llorado a mares lo hiciera si hubiera sabido mejor no lo supo en esos calabozos esos días mejor no tenía ni la remota idea de tanta negrura mejor la negrura solo en los polis los fascistas los capitalistas mejor todo casi todo un poco de su partido siempre limpio siempre a salvo siempre un lugar resplandeciente de tantas heroicidades vidas entregadas mejor no sabía mejor no saber nunca eso no pudo ser y saber sí supo mucho tiempo después.

NOSOTROS. CAPÍTULO 3. POESÍA

642378_orig

NOSOTROS. CAPÍTULO 3. POESÍA

“Muchos son los publicados y muy pocos los leídos”, acababa de decir y de escribir en la portada de su libro no de su último libro que no había querido regalar a ese joven Víctor a ese cura de la revolución a ese fanático recién salido de la cárcel una pena un hombre inteligente antiguo alumno del colegio las mejores notas la mejor conducta le habían dicho cuando preguntó luego vio su ficha un tanto asombrado qué memoria tan mala ya flaqueaba y luego le dijeron ¡uy! en la Universidad tres carreras comenzadas acabada una la más imprevisible la más rara la más excéntrica tan excéntrica y por eso mismo le había caído bien ese tío ascético atlético muy esdrújulo nada escéptico no como él acaso de nacimiento esos fervores no iban con él ¿o hubo un pasado y después una quiebra un dejarse caer o tirarse de cabeza cabezota cabezón con tu cara de cura tú aún más de otro tipo de cura?
Y este hombre recién vuelto a la calle al mundo a la libertad no libertad ni nadie desde hacía muchos años en ese país cerrado de domingos amarillos y bodegas ocultas y oscuras invenciones y el fútbol el fútbol para qué y

porqué acabar con todo lo logrado un oficio una vida una ilusión quizás ¡eso de hacerse marino! un tío de Zaragoza un tipo con raíces monegrinas un colmo poético por eso le caía bien él en lo alto de su faro y el otro en altamar ahí algo que les unía en el silencio de las noches estrelladas la soledad la magnitud de su aventura la incomprensión de los otros los otros de la gusanera la mirada bovina universal la fatal cerrazón hispánica mundial de humanoides con nómina multitudes esclavizadas silenciosas ese joven y él cada uno en su género en su generación en sus obsesiones tan dispares ¿o no? sí tan dispares antagónicas a ese joven que había conocido un horror tangible corporal una tortura ¿qué coño le importaría la poesía?
Pues estaba muy equivocado, le dijo el otro el primer día y se puso a recitar todo un poema de Pablo Neruda claro de Pablo Neruda pero luego fueron Bécquer y Rubén Darío y cuando recitó a César Vallejo Miguel sabía que aquel hombre se había preparado durante años para ese momento era un enviado de la dirección y esa gente no dejaba detalle suelto sabían a lo que iban y eso le asustó al mismo tiempo que le hacía sentirse halagado esa era la trampa sin duda la trampa. Se le ocurrió preguntarle a su hermano al que fue compañero de curso y entonces el tío va y comienza con buen tono y buen tiempo con ese verso suyo ” Oye joven camarada terrestre…” que cerraba su “Epilírica” y le corta y le dice que por qué lo ha elegido y Víctor sonríe.
” Ya te lo puedes imaginar” y se siente obligado a decirle “No hablo ahí de camaradas de ningún partido, de ninguna cosa que no sea la vida, todas esas criaturas que nos quieren y sin las cuales no podríamos vivir, al menos yo no” y se da cuenta de que la sonrisa del joven su sonrisa tiene un algo de condescendencia esa condescendencia de quienes han abrazado una causa y se sienten por encima del género humano y le jode y se irrita y el otro se lo nota en un cruce de miradas tan fugaz y tan certero y odia el proselitismo lo huele como un perro le olería en ese momento toda la adrenalina que bombea su corazón está incómodo le aterra ser objeto de una forma de trato que no es transparente que va más allá de lo que parece que se anda buscando Víctor se acuerda de todos los consejos de Núñez en la celda Mira no vayas deprisa no te abalances no agobies con tu entusiasmo se te van las palabras y los gestos ten en cuenta que la gente allí afuera tiene muchos problemas cotidianos hay hambre hay miedo hay muertos y fantasmas en todas las casas en todas las familias da igual en qué bando estuvieran no podemos salir a decirles ¡Amigos, uníos a la lucha! así comí si respetar los tiempos los silencios el proceso de cada cual no son ni somos máquinas Víctor hay padres madres hijos hay fábricas trabajo hay jornales en juego hay una guerra por medio que acabó muy mal que no acabó no corras dales tiempo date tiempo también querrás amor querrás amigos querrás tardes de cine con la novia y pasear a tus anchas y leer y dormir no seas una máquina Víctor no te dejes llevar por esa especie de fanatismo que te queda esa forma de vivir solo para el partido solo para la causa la política no es eso la política necesita la vida normalita de millones de seres y nosotros no somos tan distintos estamos hechos de la misma carne y mira más despacio hacia el poeta y le ve con sus libros papeles y fotos y esa extraña calavera en la mesa y huele la distancia y Miguel le siente olerle como un perro le olería toda esa adrenalina que bombea su corazón y tiene miedo qué dirá este hombre de mí cuando hable con los suyos cómo le juzgarán éstos también mataban en nombre de un idea.

Miguel se ha levantado ha ido a la ventana llueve y ha oscurecido la plaza desangelada las farolas las piedras los reflejos Víctor no se atreve a mover ni un dedo pero sabe que así no puede estar que hay que romper por algún lado y se oye de ir Se ha hecho tarde Voy a tener que irme todo cambia en segundos se respira la humedad que cala el caserón Miguel sin querer suelta un suspiro.

“Puedes venir cuando quieras”. Lo ha dicho. Sorpresa. Sorprendido Miguel de su propia invitación sorprendido Víctor de que Miguel le invite “Hay una cosa…” Qué querrá éste ahora. Víctor se embala le habla de las cárceles los presos políticos las mujeres e hijos Miguel ya lo supone: le pedirá dinero y no sabe qué hacer cómo callarle cómo evitar ese momento y calla mirándole muy fijo calla también Víctor no lo ha dicho no ha nombrado el dinero había previsto hablarle de solidaridad de ayuda toda la ficha del asunto entera y calla se calla muy a tiempo Miguel está dedicándole un libro parece tan ensimismado Miguel con la pluma en alto Espera le dice voy a por un secante o te vas a llevar un buen borrón sonríen sonríen ambos se relajan Miguel se da la vuelta remueve unos papeles un ruido de cajones que se abren y cierran. “Toma, todo tuyo”, con una expresión de disculpa como regalarle un libro suyo fuera un acto vergonzoso qué raros son los poetas.

Tardó en darse cuenta. Ese sobre. El billete de 500 pesetas.

Quedaron en verse de nuevo y fueron visitas mensuales. Víctor iba con el libro y volvía con él. Cada vez tenía un billete de 500 pesetas en un sobre. Miguel no decía nada Víctor tampoco hablaban de poesía de la vida y la poesía Miguel amaba la poesía menos la vida escribir no era vivir aquel colegio la soledad el silencio Víctor amaba la vida intentaba transmitirle un optimismo un objetivo colectivo una visión del mundo Todo eso son monsergas, y lo sabes, le dijo Miguel por qué daba dinero para la causa entonces no se lo preguntaría no entraría en una intimidad a la que no era invitado hablaban mientras caía la tarde y fuera en la plaza las farolas ponían una nueva luz más triste a sus vidas a sus palabras a sus gestos eran entrevistas raras seguramente ambos lo pensaban.

Llamaron al teléfono y Miguel tuvo que oír aquella voz rasposa ¿Ese Víctor es muy amigo suyo? Querían que les tuvieran al corriente que llamase cada vez que acudiera que les diera un informe de lo que hablaban También podemos, si lo prefiere, quedar en comisaría o, mejor, le vamos a buscar… Les dijo lo del antiguo alumno y Ya ya, ¿y van a verle muchos alumnos al mes? Y se oyó esa risa y él calló y el otro el policía colgó después de advertirle que no dejara Por favor de llamarle un número de contacto un nombre ¿sería realmente el suyo?

Era su nombre. Era un policía. ¿Confirmando mi llamada, Don Miguel? Y esa risa floja impertinente. No se atrevió a colgar. Usted me llame. No deje de hacerlo… por favor. Y otra vez esa risa.
Acudiría Víctor. Llamó al policía. Muy bien. Muy bien. Ya nos contará.

¿Decírselo a Víctor? Toda la tarde lo tuvo en la cabeza.

¿Se lo ha dicho a su amigo? Le leía el pensamiento. No. No lo hice. ¿Debí…? ¡No! ¡Mucho mejor para Usted que no! ¿Una amenaza? Le contó: Nada. Hemos hablado de poesía, como siempre… ¡Clara, Claro! ¡Muy bien!

En el café Niké los volvió a encontrar. Y el estudiante también estaba con ellos. Dos miradas. Silencio. ¿Conoces este autor? Le pasó el papelito. Nueva cita. Los demás reían. Enseguida reían también ellos dos. Al salir del colegio a Víctor le pareció ver una silueta. Ya no estaba. No volvió a pensar en ello. Si fuera por eso no podría dar un paso.
A los pocos días un hombre le abordó: ¿Víctor…? Iba camino de una cita con un universitario. Hizo un gesto de desagrado. Mira: Si nos tienes al tanto de tus cosas te mantendremos aparte de las nuestras. Ustedes saben que conmigo no hay tratos. El poli se sonrió. ¡Váyanse a la porra! Conocemos tu estilo. Por supuesto… Siguió su camino, pero ya no era su camino. Un rodeo muy largo para volver a casa. Tardaría en reordenar sus citas.

No podía ir ese mes a donde Miguel. Aprovechó la visita de Buenaventura. Hazme un favor, lleva este libro a su autor. Es un gran poeta. Te interesará conocerlo. De paso te lo lees. El chico abrió el libro. Al despedirse volvió al asunto. Yo le aviso de tu visita. ¡Y no te olvides de traerme su libro al día siguiente!

Lo que su sucedió después les había llevado a los dos a esos calabozos inmundos. Al pobre chaval le estaban dando a base de bien. ¿¡Cómo se le ocurriría ese desatino!? ¿Cuál sería el precio de su error? En medio de sus meditaciones volvía y volvía esa pregunta y los gritos de Buenaventura le llegaban con todo el desgarro de quien sufría esas torturas. Él intentaba mantener la difícil postura con la repetición del ¡Ommmmm!

Las goteras las escalinatas los hierros las cadenas las sombras los gritos en aquel decorado enorme todo ellos tan pequeños insignificantes las pesadillas dentro de la pesadilla ¿y Miguel? ¿Qué sería de Miguel? El guardia que traía la sardina el pan duro y el agua sucia le dijo algo como que su amigo estaba muy mal. ¿Era por el chico? ¿Era por Miguel? No preguntó. Aquel guardia, ¿se lo aclararía? Otro día se aclaró: Muy joven para tanto golpe. ¡Dios!

El poli estaba frente a él. Sonreía mientras él temblaba. Muy bien, Don Miguel. ¿Y ese dinero, para qué lo daba? Consiguió permanecer mudo. ¡Ya nos lo dirán ellos! ¿No cree? Miguel, esa noche no respondió a las preguntas de su madre. Sus ojos le decían Ya lo sé. Leyó en sus propios versos como la profecía. Llorar no cambiaría nada no solucionaría no limpiaría su traición. ¿Era traición? ¿Era un traidor? En la penumbra, la calavera ni decía que sí ni decía que no. En la comisaría Buenaventura sólo pensaba en negar y callar y aguantar.