FLORA ESCULPIDA EN EL MONASTERIO DE LAS HUELGAS (BURGOS)

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(Las fotos que acompañan este estudio se colocarán posteriormente)

FLORA ESCULPIDA EN EL MONASTERIO DE LAS HUELGAS
BREVE GUÍA PARA EL VISITANTE

Javier Delgado Echeverría

Zaragoza, 2016

INTRODUCCIÓN
Este documento no tiene más vocación que la de aportar algunos elementos de conocimiento de un apartado concreto del riquísimo abanico de maravillas artísticas que se conservan en el Monasterio de Las Huelgas (Monasterio de Santa María La Real de Huelgas): la escultura de motivos vegetales. Estos motivos se encuentran a la vista en docenas de capiteles y ménsulas, arquivoltas y tímpanos de portadas, rosetones y claves de bóveda, así como en figuras esculpidas en sarcófagos y otros monumentos tanto de personajes de la realeza y nobleza española como de las abadesas del monasterio. Puede comprenderse que en este texto prime la utilidad de servir a las visitas guiadas sobre la exhaustividad de anotar toda obra existente en el monasterio, dejando ésta última para otra publicación.

La flora esculpida en el arte gótico tiene, aparte de su valor estrictamente artístico, un valor documental (la naturaleza observada y utilizada – cocina, cosmética, farmacopea – en aquellas épocas históricas) y un valor simbólico (los significados que tales o cuales plantas tenían en la cultura popular, en la cultura greco romana y, sobre todo, en la tradición religiosa del cristianismo).

Reparar en la ornamentación de motivo vegetal presente en el Monasterio de las Huelgas (notablemente rica, variada y de gran calidad artística), resulta una ocasión de disfrute y educación que merece la pena poner en valor ante los visitantes del monumento, a la vista de los cuales se presentan con toda su capacidad recreativa y formativa.

A continuación se proponen un total de diecisiete ubicaciones en las que los visitantes pueden admirar y aprovechar la visión de esta flora esculpida (en ocasiones acompañada con elementos de fauna) a lo largo de la visita guiada en la que recorren los lugares más relevantes del monasterio. En cada una de estas ubicaciones se sitúan e identifican tales motivos y se sugiere un posible “mensaje” implícito en su representación escultórica.

El autor de esta breve guía quiere expresar su agradecimiento a quienes le animaron a realizarla, le permitieron hacerla y le acompañaron en su preparación: a la Delegada de los Reales Patronatos Elvira Prado Alegre, a la Conservadora del monasterio de las Huelgas María Jesús Herrero (autora, además, de la Guía con cuyos textos y planos hemos orientado nuestras búsquedas), a la encargada Carmen Jabato Dehesa, a las profesoras de la Universidad de Burgos Pilar Alonso Abad y Sofía Cirmi Obón, a la encargada de la tienda Beatriz Sáiz, a los guías Isabel Díez Barreto, Vidal Postigo y Alex XXX y a los miembros del Servicio de Seguridad José Ignacio Andrés, Peter Borisov Antonov, Ana Isabel Encinas, Alfonso Ortega, Eduardo Martín, Adrián Rodríguez Laguna y Florencio Villarroel, así como a Mari Carmen, la madre hospedera del monasterio, que contribuyó especialmente a hacerle agradable su estancia en el lugar.
Para la denominación de las ubicaciones nos atenemos a la forma en que se los nombra en la Guía de la citada María Jesús Herrero Sanz y seguimos la numeración que en ella se les da.

COMPÁS DE AFUERA
1. Pórtico lateral de la iglesia (11)
2. Nave de los Caballeros (12)
3. Atrio de la iglesia (13)
4. Capilla de San Juan Bautista (10)

IGLESIA
5. Portada
6. Nave del crucero (15, 16, 17, 18)
7. Nave de Santa Catalina (19)
8. Nave central (20)
9. Nave de San Juan Evangelista (21)

CLAUSTRO DE SAN FERNANDO
10. Portada de la puerta de entrada a la iglesia por el claustro
11. Claustro (22)
12. Puerta de la Sacristía interior (25)
13. Sala Capitular (26)
14. Portada de la Capilla de la Pobreza (33)
15. Puerta de la antigua sala de labor (27)

ZONA DE LAS CLAUSTRILLAS

16. Claustro (29)
17. Capilla de la Asunción (30)
18.

0.- ENTRADA AL ESPACIO MONUMENTAL
Por la puerta del llamado Compás de Afuera

Los dos ángeles de ambos lados nos ofrecen sus libros como en aquella famosa expresión “Tolle, lege” (Toma, lee), acaso una invitación a “leer” todo cuanto veremos en adelante como líneas de un libro abierto.

1. PÓRTICO LATERAL DE LA IGLESIA (PASILLO DE LOS CABALLEROS)

La puerta de acceso a este pórtico ya nos introduce en un lenguaje que vamos a aprender a interpretar a lo largo del recorrido de la visita: el lenguaje de las plantas en el gótico, sus formas de representación y su simbolismo. Aunque las hay visibles en otros materiales -la madera de algunos cuadros, los tejidos de los tapices – nos centraremos en su representación como flora esculpida en la piedra, en la que adquiere una presencia muy especial: pues forma parte del monumento (no es transportable) de una forma inherente a todo él, siendo parte de su propia realización como conjunto arquitectónico.
En esta puerta vemos grandes hojas de cardo. Junto a ella y a su derecha, en el arco de una ventana, vemos dos figuras puede decirse que opuestas entre sí: a la izquierda, la cabeza de un hombre y a la derecha el cuerpo entero de un dragón. La arquivolta está decorada con hojas de difícil identificación.

Nada más entrar en el pórtico, a nuestra derecha, cuatro figuras humanas nos observan: dos de ellas, un cuerpo femenino rodeado de hojas y una cabeza masculina sonriente, parecen mantener algún tipo de relación, más allá de la simple coincidencia.

A lo largo de todo este pórtico o pasillo de los Caballeros veremos una buena cantidad de capiteles, ménsulas y rosetones de gran calidad artística. En los capiteles la decoración vegetal muestra unos orígenes plásticos enraizados en una época anterior al arte gótico, la románica, en la que este tipo de pórticos se realizan por toda Castilla y dejan su impronta en el arte románico local. En nuestro caso se trata de capiteles con figuras que evocan plantas como helechos, palmeras, acantos. Si miramos la flora representada en la mayoría de las ménsulas y rosetones, veremos plantas realizadas con mucha más concreción, con ese estilo naturalista ya propio del gótico en el que estuvo inmersa la segunda parte de la construcción de este monasterio. Flora, por tanto, reconocible como lo era para sus coetáneos la flora real de huertos, jardines, campos y montes. En estas ménsulas y rosetones encontramos plantas, arbustos y árboles como vid, granado (ambos con frutos), roble, arce, geranios, celidonia, ajenjo, majuelo, rosal, correhuela, diente de león, hiedra… talladas con gran realismo.

Hoy nos cuesta reconocer esas plantas esculpidas porque vivimos con la vista puesta en otras realidades y bastante alejados de la Naturaleza. Estas ménsulas y estos rosetones pueden resultarnos un estímulo para volver la vista hacia las plantas que nos rodean, hacia sus propiedades, sus usos diversos y también hacia todo un mundo simbólico que fueron adquiriendo a través de los siglos en nuestra civilización. Un ejemplo especialmente interesante lo tenemos en la reiteración de la presencia en este pórtico de las hojas de la mencionada celidonia, cuyo uso medicinal para el tratamiento de las enfermedades de los ojos puede estar en el origen de su simbolismo vinculado a la mirada, a la atención hacia el mundo e, incluso, en un ámbito religioso como en el que nos encontramos, a los sacramentos (que limpian donde el pecado manchó la capacidad de ver a Dios y sus obras). Estas hojas de celidonia nos están invitando sutilmente a abrir los ojos, a mirar y a observar: el arte presente en tantas formas en todo este monasterio de las Huelgas merece esta actitud y recompensa con creces nuestra curiosidad.
(No dejemos de observar el Agnus Dei esculpido en el rosetón cercano, no casualmente, a la puerta cegada de la capilla. Su importancia religiosa no hace falta resaltarla aquí).

2. NAVE DE LOS CABALLEROS
Vuelta la vista hacia la puerta de entrada vemos capiteles y ménsulas con ornamentación vegetal. La mayoría lo están con motivos vegetales indefinidos, propios de la estética borgoñesa (los veremos a lo largo y ancho del monasterio, pues su influencia fue muy grande). Si nos fijamos en la ménsula situada a la izquierda de la puerta de entrada, veremos la figura de una cabeza humana de cuya boca surgen los sarmientos de un rosal, motivo mucho más concreto y naturalista. Ese motivo se desarrolló en el Renacimiento hasta dar la imagen humana fitiforme: seres mitad humanos, mitad vegetales.
En los sepulcros de los caballeros, en sus tapas, vemos talladas grandes hojas de vid.

3. ATRIO DE LA IGLESIA
Una mirada hacia lo alto (sin forzar las cervicales) nos permitirá ver los capiteles que soportan los nervios de la alta gran bóveda del atrio. En ellos observamos una ornamentación con motivos vegetales indefinidos como los de los capiteles ya vistos. Se trata de un repertorio gráfico perteneciente a un repertorio muy difundido en la arquitectura gótica internacional.

Antes de girarnos hacia la portada que da entrada a la iglesia del monasterio, avanzamos un poco hasta la capilla de San Juan Bautista.

4. CAPILLA DE SAN JUAN BAUTISTA
La portada de esta capilla es una gran joya del gótico, con una ornamentación vegetal digna de los mejores templos de su época. La riqueza y la exquisita realización de su ornamentación vegetal saltan a la vista. En ella podemos distinguir las siguientes plantas: rosal, cardo, vid y arce. Entre las hojas se observan figuras de animales y de animales fantásticos. La predominante presencia del rosal (hojas y flores) hace pensar en la advocación mariana de la Orden del Cister.

5. PORTADA DE LA IGLESIA PRINCIPAL
Similar a la portada de la cercana capilla de San Juan Bautista, esta portada asume aún más las características de una portada monumental, acorde con la importancia de la iglesia. En sus arquivoltas podemos distinguir las siguientes plantas: arce, roble (con bellotas), vid, hiedra, cardo. Estas mismas plantas las encontramos en su tímpano.
El repertorio de hojas reunidas en este cuarteto: arce, roble, vid y cardo estuvo muy ampliamente difundido en el gótico internacional. Se basa en la calidad de estos árboles y arbustos, su atractivo eterno, y en su valor simbólico adquirido con el cristianismo: la vid eucarística, el roble del que se decía estuvo hecha la cruz de Jesucristo, el arce en el que se “maridaban” las vides en los campos; el cardo (por sus espinas), representando la Pasión y también la penitencia; la hiedra, símbolo de la muerte (por su toxicidad y lo mortal de su “abrazo”), de la que nos libran los demás elementos contemplados.

Podemos arriesgar ya una propuesta interpretativa sobre el águila de la izquierda de la portada y las hojas que le acompañan (a su derecha, alargadas): podría tratarse del símbolo del evangelista San Juan y de hojas de ajenjo. Juan Juan menciona el ajenjo en su Apocalipsis: una de las calamidades finales (La amargura de todas las aguas) que acaban con la vida en el planeta. No sólo aquí sino en varios lugares de este monasterio veremos hojas de acanto representadas en lugares relevantes. Puede tratarse de un “motivo”, un asunto al que prestaron atención quienes diseñaron un programa iconográfico para el monumento. Reflexionar sobre un asunto concreto de la Biblia: el libro de Job (como en el monasterio de Veruela) o sobre el Libro del Apocalipsis (como en La Oliva) no era raro en absoluto. Al contrario. Si estamos sobre una buena pista (si estas figuras: águila y ajenjo nos advierten ya de algo) , puede que un mensaje del monasterio de las Huelgas nos sea entregado a través de algunos elementos de su decoración vegetal. El mensaje está ahí, en sus piedras (y no sólo este mensaje: nunca lo hay unívoco, y menos podría ser así en un monumento tan inmenso y rico en decoración) y podríamos leerlo atendiendo precisamente a la tradición cristiana en el uso de determinadas imágenes cargadas de significado.

Por si acaso, aclaremos que esa flora esculpida que hemos identificado como hoja de ajenjo puede también ser vista como hoja de espino albar (majuelo), y en ese caso se trataría de una planta con una gran tradicional simbología mariana. Lo cual también tendría su lógica en un monasterio del Cister.

1. NAVE DEL CRUCERO (15, 16, 17, 18)
En esta magnífica nave podemos fijarnos en los elementos de ornamentación vegetal presentes en los capiteles que culminan, allá en las alturas, las altísimas columnas y en otros, más cercanos , en ménsulas laterales de las capillas: éstos tienen una calidad excepcional (no son los únicos en el monumento) que permite que pase el aire y la luz entre las hojas esculpidas; de modo que denotan la presencia de canteros de gran maestría.

Como curiosidad, si miramos arriba, a las alturas de la gran bóveda central, veremos cabezotas de gigantones observándonos. Es coincidencia (¿o se tuvieron en cuenta en su momento?) que los grandes tubos del órgano tengan pintadas cabezotas similares.

2. NAVE DE SANTA CATALINA (19)
En esta nave nos encontramos una de las joyas que guarda el monasterio: el sepulcro mural del don Fernando de la Cerda (+ 1275), hijo de Alfonso X el Sabio y frustrado heredero de la corona castellano-leonesa.

Todo este sepulcro, incluido el sarcófago, es una maravilla. Nos centramos en la flora esculpida en el muro y vemos hojas de arce, vid, roble, hiedra y ajenjo. (Respecto a éste último, reparar en que en el Calvario (de bulto redondo) está la imagen de San Juan Evangelista). No pueden haberse escogido mejor las plantas que acompañan a la escena del Calvario. Su realización es magistral: el realismo con el que se esculpieron hacen de estas hojas y frutos unos seres absolutamente reconocibles y cercanos a la realidad que representan. Si hubiese una corriente de aire, se moverían.

Sobre las figuras animales que guardan este sepulcro, la pareja de leones que lo flanquean , observar la deliciosa relación que establece el león de la derecha con un cachorro de perro.

En esta misma nave de Santa Catalina, expuesto en la pared , hay un cuadro de gran tamaño dividido en dos partes. En realidad , se trata de una puerta de retablo . En esa gran pintura pueden reconocerse buen número de plantas silvestres, algunas de valor farmacológico.

8.-NAVE CENTRAL (20)
En esta nave, a la izquierda del altar, está el sepulcro de Doña Berenguela la joven, hija de Fernando III(+1285). Es un magnífico sarcófago adornado con relieves de gran calidad. Uno, central, llama poderosamente nuestra atención: en la escena de la Adoración de los Magos, la Virgen, sedente, con el Niño en el halda, sostiene ante él una rosa. Es una escena realizada con minuciosidad y primor, en la que destacan la Virgen y el Niño, por su centralidad y por su preciosidad.

El caso es que tanto por la coincidencia en mostrar la Virgen la rosa como por las facciones de la propia Virgen, no podemos dejar de sorprendernos ante el parecido que esta imagen tiene con la famosa imagen que actualmente se muestra en la capilla de la Asunción

.

¿Es posible que hubiera alguna relación entre estas dos imágenes? ¿Se instalaron en el monasterio por las mismas fechas? ¿Hay documentación en la que Doña Berenguela aparezca como nexo común entre ellas? Son preguntas que no nos resistimos a hacer, por más que en nuestro caso sea poco menos que una temeridad.

9.- NAVE DE SAN JUAN EVANGELISTA

En esta nave no encontramos nada que llame poderosamente nuestra atención desde el punto de vista de la representación de la flora. Sólo a una buena altura observamos los capiteles con ornamentación vegetal sin especial identificación. Eso sí, realizados con la maestría con la que se tallaron y esculpieron todas las figuras en este monasterio monumental.

10.-PORTADA DE LA PUERTA DE ENTRADA A LA IGLESIA POR EL CLAUSTRO

Es en la portada de esta puerta de entrada a la iglesia por el claustro donde encontramos elementos vegetales de mucho interés, esculpidos con arte e intención.

En sus arquivoltas vemos representadas tres plantas: la vid, la hiedra y el ajenjo. En este caso importa mucho reparar en que precisamente estamos en la entrada a la iglesia por su nave dedicada a San Juan Evangelista, en cuyo texto del Apocalipsis menciona el ajenjo con graves connotaciones.

La cita del pasaje es la siguiente:
“Entonces cayó del cielo una estrella ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de agua. La estrella se llama Ajenjo. Un tercio del agua se volvió ajenjo y muchos hombres que lo bebieron murieron, pues se había vuelto amarga”. (Ap. 8, 10-11)

El ajenjo ya había sido mencionado en algunos pasajes del Antiguo Testamento, siempre con connotaciones negativas. Se hace en Deuteronomio 29, 17, Proverbios 5, 4, Jeremías 9, 14 y 23, 15, Oseas 10,2, Amós 5, 7 y 6, 12. Puede verse que en la mayoría de los casos se trata de textos proféticos ., en los que se contrapone el ajenjo a la salud, a la justicia, a la sinceridad… dar de beber ajenjo es el más severo de los castigos y aunque los comentaristas de estos pasajes aportan diversas opciones interpretativas todas coinciden en el carácter nefasto y terrible de su acción contra los humanos y en su función punitiva, castigadora.

De modo que junto a la hiedra (muerte) y a la vid (vida) encontramos un tercer elemento, el ajenjo (castigo), con el cual acaso se establece un trío simbólico vinculado a la idea, muy extendida en la época, de las opciones morales del individuo y su consecuencias tanto en esta vida como en la vida en el más allá. Frente a la muerte física (la hiedra) y al castigo eterno (el ajenjo) hay una vía de salvación: (la vid), el sacramento de la eucaristía, sacramento de perdón y salvación. En el ámbito más íntimo de un monasterio cisterciense no es extraño en absoluto encontrar una incitación a la reflexión sobre estas cuestiones teológicas. Utilizando, por cierto, recursos que no contradicen las disposiciones de San Bernardo sobre el uso de imágenes en los monasterios cistercienses.

En cualquier caso, es innegable que mirar esta portada interior es recibir una buena dosis de Gran Arte Gótico, una prueba más del esplendor de cuanto se ideó para este singular monasterio.

11.- CLAUSTRO (22)

En las ménsulas del muro interior, en los capiteles del muro exterior y entre los arcos de éste último vemos una notable cantidad de formas que nuestros ojos perciben como formas vegetales pero que nos resulta imposible identificar como pertenecientes a tal o cual especie. Se trata de una decoración inspirada, evidentemente, en la naturaleza pero que tan sólo extrae de ella líneas y volúmenes capaces de evocar su belleza en una nueva realización, llamémosle idealizada o estilizada, de vocación puramente ornamental. Capitel tras capitel, se va mostrando una variación de los mismos motivos, mostrados en diversos tamaños, siempre coronados por formas en las que parece estar a punto de desarrollarse la evidencia de una planta concreta.

Aparte de la belleza de estas formas podemos valorar también su exquisita realización. En el caso de las ménsulas, hay algunas realizadas de tal forma que los vanos permiten ver de un lado a otro; es decir, la piedra ha sido tallada vaciando su interior y dejándolo sin material. El resultado es similar al de un cesto de mimbre por entre cuyos tallos pasa la luz sin obstáculos. Alguna de estas ménsulas son verdaderamente ejemplares, realizadas con la increíble maestría de los mejores canteros de la época: sólo ellos sabían elegir bien la piedra, los instrumentos y cada uno de los movimientos que tenían que hacer para conseguir ese resultado final.

Algunas de estas ménsulas han sufrido desgastes o están erosionadas por el tiempo . En ellas podemos observar las interioridades del trabajo del cantero

12.- PUERTA DE LA SACRISTÍA INTERIOR (25)
En la puerta de la sacristía interior vemos fielmente representadas en su arco hojas de vid con racimos de uva y en su tímpano hojas de ajenjo. De nuevo esta pareja simbólica que tantas veces se nos presenta en este monasterio de las Huelgas. La insistencia en su presentación contradice la idea de una mera coincidencia sin intencionalidad. Se trata, creemos, de una propuesta iconográfica concreta que da sentido (uno entre otros, pero insistente) a la decoración vegetal del monasterio: la referencia a la promesa de la bendición del vino en la eucaristía y a la profecía de la maldición del ajenjo en el Apocalipsis.

13. SALA CAPITULAR (26)

En cuanto al asunto que nos ocupa, en esta Sala Capitular, elevando la vista, encontraremos bellos ejemplos de esa flora inespecífica, diríase inventada, que decora una gran parte de los diversos espacios de este monasterio. Evidencian una época distinta del gótico y una intención distinta en la ornamentación de tipo vegetal. En este caso más bien inspirada en el mundo vegetal, sin ninguna intención de reproducir las formas concretas de determinadas plantas.

Los estudios sobre la evolución de la ornamentación vegetal (españoles, franceses, ingleses) coinciden en destacar la difusión del uso de modelos, incluso “planchas”, materiales muy deseables en el oficio de la cantería y que se propagaban conforme los diversos maestros canteros accedían a tales o cuales obras de mayor importancia. En ellas sus compañeros entraban en conocimiento de tales materiales y por su parte (si conseguían permiso) las llevaban a otras obras más allá del primer círculo de influencia. Generalmente, de las grandes catedrales góticas francesas llegaron estas formas a los capiteles de monumentos como este monasterio en el que nada ha dejado de diseñarse con maestría y primor.

Tras admirar las entretenidas formas de los capiteles del claustro, nos sorprende mucho el rigor de la austeridad con que se nos presenta esta Sala Capitular, cerebro y corazón de cualquier monasterio. Evidentemente, se prefirió la estricta norma cisterciense y sólo las maravillosas vidrieras aportan una visión más dulcificada del lugar. Desde luego, en esta sala, esas discretas formas de inspiración vegetal de sus ménsulas y capiteles contribuyen con su ornato a destacar la elegancia de un espacio tan singular del monasterio.

14. PORTADA DE LA CAPILLA DE LA POBREZA (33)

Esta sencilla portada nos ofrece a su alrededor un conjunto de imágenes vegetales muy interesantes.
En un lateral, a partir del rincón derecho de la portada, vemos, de izquierda a derecha, tres ménsulas en las que se distinguen: hojas y frutos de cardo, hojas y frutos de granadas entreabiertas, hojas y frutos de vid.

Cardo

Granada

Vid (arriba)

Estos tres vegetales aquí representados tienen una larga historia como símbolos de tres realidades o ideas: el cardo es símbolo de la penitencia (también de la Pasíón), la granada es símbolo de la Iglesia y la vid es símbolo de la Eucaristía (o de Jesucristo). Su disposición es típica del arte cisterciense, en el que no se pretende relatar historias (siguiendo la norma de San Bernardo, para no distraer de la oración ), de manera que su yuxtaposición hace las veces de una sintáxis más compleja. Puede leerse el trío como una frase del tipo: “Mediante la penitencia en el seno de la Iglesia se alcanza la unión eucarística con Jesucristo”, lo cual lo indicamos como sugerencia y sin ningún tipo de obstinación “lectora”. En cualquier caso, se trata de tres importantes imágenes con una gran carga simbólica en el ámbito del cristianismo.

No nos resistimos a mencionar las cuatro cabezas masculinas que se nos muestran en el centro de la portada (en esa ménsula aérea), cuatro cabezas se diría que orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. Tal como las observamos, a la izquierda está el Norte, a la derecha el Sur, la de delante mira hacia el Oeste y la de detrás hacia el Este. Nada (o casi nada) en la ornamentación de este monasterio está como está y donde está sin un sentido concreto o sin ningún sentido. Sólo nos atrevemos a proponer una llamada a la necesidad de la orientación en cada momento de nuestras vidas, vidas que se veían en este ámbito como caminos hacia la Eternidad, hacia Dios. La certera orientación de nuestros actos cobraba una importancia fundamental.

En cuanto a la figura de la ménsula de la izquierda, no podemos sino confesar que no acertamos a reconocer de qué se trata. En cualquier caso, su estudio (eso sí que creemos poder asegurar) se sale del marco de este trabajo, que quiere ser una aportación sobre la flora esculpida.

15. PUERTA DE LA ANTIGUA SALA DE LABOR (27)

En los capiteles del lado derecho se esculpieron unas formas vegetales que, lo reconocemos, no conseguimos identificar. Hojas y frutos parecen remitir concretamente a una especie, pero nuestros ojos, al menos, no dan con ella. En los capiteles del lado izquierdo está claro que no se pretendió representar ninguna planta en particular. En muchos repertorios se denomina a estas figuras “pomas” (por la rotundidad de sus “frutos”) pero eso es como no decir nada en cuanto a una identificación botánica. ¿Se corresponde la indefinición de las formas vegetales del lado derecho a la evidente falta de identidad botánica del lado izquierdo? Eso sería una salida fácil, que no nos permitimos aceptar. Sí nuestra dificultad, por ahora, para dar cuenta de esos capiteles tan magníficamente esculpidos.

ZONA DE LAS CLAUSTRILLAS

16. CLAUSTRO (29)
Los capiteles de este maravilloso claustro son una sinfonía con variaciones de tema vegetal más o menos identificable con helechos, palmas, acantos… junto a laceríos y figuraciones de muy antigua raigambre oriental . Se suele aludir al famoso claustro de Silos como referente y ciertamente parece oportuno aquí sugerir una visita a ese venerable espacio monacal lleno de un encanto que en nuestras claustrillas adquiere su propia identidad.

Uno de los elementos en los que fijarse es en los efectos de la luz en estas estilizadas figuras, efecto cambiante a lo largo del día, tan inaprensible como inefable la sensación que nos produce a través del sentido de la vista y que toca fibras íntimas de nuestra sensibilidad. La luz entra entre los trazos de las hojas, dotándolas de un notable relieve y, con sus transiciones a lo largo del día, de una curiosa vivacidad. Este uso de la luz, este tenerla en cuenta a la hora de ornamentar los capiteles de un claustro denota una maestría singular.

En los rincones (excepto en uno, que se ha perdido) hay también esculpidas formas vegetales . No queremos abusar de la referencia, pero es imposible no hacer notar que en uno de sus rincones hay esculpidas hojas de ajenjo. Pensamos que no puede ser casualidad, mucho menos tratándose de una de las partes más antiguas conservadas del monasterio.

De los materiales recogidos en sus galerías, nos parece interesante hacer reparar en dos laudas sepulcrales de dos abadesas: en una de ellas se eligió el Agnus Dei para ornar su báculo mientras que en otro se eligió una rosa. Dos simbolismos complementarios (Jesucristo y su Madre), acaso correspondientes a dos advocaciones personales de las abadesas enterradas bajo esas antiguas losas.

17. CAPILLA DE LA ASUNCIÓN (30)

En esta muy importante y curiosa capilla de la Asunción vemos expuesta la figura de una virgen de piedra de un estilo gótico de principio del siglo XIV, de impresionante belleza: todo en ella y en el niño es de una naturalidad sorprendente y tanto los pliegues (tan verosímiles) de sus vestiduras como el gesto en movimiento de ambas figuras nos cautivan. Asistimos a una escena íntima y sencilla captada con una generosa capacidad artística.
Destacamos dos elementos a tener en cuenta mientras admiramos esta
imagen:

Por una parte, su semejanza con la Virgen de la rosa que vimos en el frontal de Doña Berenguela en la nave central de la iglesia.

Por otra parte, y para terminar, la importancia simbólica de la flor que la Virgen muestra al niño: la rosa, símbolo mariano por excelencia, no por casualidad exhibido aquí, en una de las estancias especiales de un monasterio cisterciense. En las Huelgas, junto a todos los monasterios cistercienses el mundo, se rinde un culto muy especial a la Virgen María. En este monasterio, al final de la hora de Completas, el rezo universal de la Salve tiene un impacto muy particular en quienes comparten esa oración.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
BALLESTEROS GAIBROIS, Manuel: El Real monasterio de las Huelgas. Artículos publicados en “El Diario Vasco”. San Sebastián, Navarro y del Teso, 1938. Publicaciones de “El Diario vasco”, núm. 2, julio de 1938.
CASTRO GARRIDO, Araceli y José Manuel Lizoain Garrido: Documentación del monasterio de las Huelgas de Burgos (1284-1306). Burgos, J.M. Garrido Garrido, 1987. Fuentes Medievales Castellano-Leonesas, 33.
HERRERO SANZ, María Jesús: Santa María la Real de Huelgas. Burgos. Madrid, Patrimonio Nacional, 2016.
RODRÍGUEZ LÓPEZ, Amancio: El Real Monasterio de las Huelgas de Burgos y El Hospital del Rey (Apuntes para su historia y colección diplomática con ellos relacionada). Burgos, Imp. Y Libr. Del Centro Católico, 1907. Reimpresión Valladolid, Maxtor, 2011.
VESTIDURAS RICAS. El real monasterio de las Huelgas y su época 1270-1340. [Catálogo de la exposición] Del 16 de marzo al 19 de junio de 2005. Patrimonio Nacional, 2005.

VIDA INTELIGENTE EN EL ROMÁNICO DE LAS CINCO VILLAS

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En las iglesias románicas de las Cinco Villas (Zaragoza, Aragón, España) pueden verse figuras de piedra que habitan su fachadas, su girolas, sus canetes, que trepan por sus torres o que aparecen por sorpresa justo a la altura del observador. Hay algo de sorpresa general en su observación, pues cuando la vista se va adaptando a la luz y a la distancia afloran ante nuestros ojos imágenes que no habíamos visto antes o en las que no habíamos reparado: ángulos de visión, luces y sombras, recovecos de la construcción de los templos y también la erosión y los añadidos que pájaros y plantas han dejado en esas piedras hacen que no sea suficiente con un vistazo ni con dos para hacernos idea cabal de lo que tenemos delante ni para disfrutar de todo el rico mundo que nos aparece desvelado por arte de los maestros canteros medievales.

Estas imágenes no pretenden sino dar una rápida noticia de lo que podemos encontrar en una de las más bellas iglesias de las Cinco Villas: Santa María

(Todas las fotografías que se publican en esta página son de la fotógrafa Fullcalina)

En la Iglesia de Santa María encontramos un interesante repertorio de figuras en las que aparecen diversos músicos, danzantes y contorsionistas. Los vemos como si nos topáramos con ellos en una calle o plaza de la villa:

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Vemos también animales (reales y fantásticos) de curiosa o imponente figura:

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Vemos personajes ciudadanos acaso retratados en la piedra:

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Y escenas con personajes en acción:

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Algunos nos hacen gestos desde su altura:

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Otros están absortos en sus asuntos:

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Así de hermosa es la portada de la iglesia de Santa María de Uncastillo: