RENOVACIÓN INSTITUCIONAL Y PACTOS

 

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RENOVACIÓN INSTITUCIONAL

Mucho más de lo que deja verse en los medios de comunicación tradicionales, el debate sobre las perspectivas de pactos o acuerdos entre candidaturas unitarias de izquierdas y de Podemos con  el PSOE para establecer gobiernos municipales y autonómicos está siendo muy tenso en las redes sociales.  Da la impresión de que gran parte de sus votantes no saben muy bien para qué votaron a  quienes votaron en las pasadas elecciones. ¿Para que gobernasen en solitario y solo en ese caso? ¿Para que hicieran todo lo posible para establecer gobiernos alternativos al PP? ¿Para que se mantuviesen al margen de cualquier tipo de poder?

 

Resulta fácil caricaturizar las diversas posturas o centrarse sobre todo en las contradicciones en el seno de Podemos, que ha dado en pocas semanas varios y notables volantazos tácticos y ha cambiado, sobre la marcha, incluso de estrategia. Pero el asunto de fondo es otro y no incumbe solo a Podemos y su entorno, sino a cualquier demócrata; pues en su raíz no es sino el de las complicadas relaciones entre la movilización social y la vida de nuestras instituciones. ¿Cómo se articula la expresión política de una diversidad de movimientos reivindicativos y de autodefensa (frente a los poderes fácticos que impulsan y profundizan esta larga crisis económica) con las tareas concretas de gobierno en municipios y autonomías? Parece defendible que las propias instituciones democráticas de nuestro país van a necesitar una transformación en sus planes económicos, en sus hábitos de comportamiento interno y en sus formas de intervención pública para responder a las necesidades vitales de una gran mayoría de la población que sufre penalidades. Y ese cambio institucional requiere unos protagonistas a la altura de las nuevas tareas previsibles.

 

Visto desde esta óptica, el debate sobre los pactos para formar gobiernos adquiere una dimensión que acaso el propio fragor de los debates no esté dejando percibir. No sólo está en cuestión la identidad de los nuevos protagonistas institucionales, sino la propia identidad de unas instituciones a las que por primera vez tienen acceso gran número de personas que provienen de movimientos sociales y que se han comprometido en candidaturas electorales nacidas, precisamente, como plataformas unitarias capaces (lo han demostrado) de alcanzar importantes cuotas de poder institucional.

 

Los actuales desgarros en el seno del PP resultan de sus grandes dificultades para responder a un reto que no imaginaban y para el que no están preparados. Entre otras razones, porque mantienen una visión patrimonial de las instituciones de nuestra democracia. El patético comportamiento de algunos ‘populares’ cargos despojados de su poder es la evidencia de una desesperanza que otros intentan ocultar.  Por su parte, IU  está sufriendo aún más desgarros que el PP por su incapacidad de advertir la profundidad de las novedades de la actual vida política incluso en su propio ámbito de influencia.

 

Que distintas fuerzas de izquierdas sean capaces de ponerse de acuerdo entre ellas y acepten la realidad de que también han de hacerlo con ese centro izquierda que ahora intenta de nuevo ser el PSOE (movido por la necesidad de no quedar atrapado en un centro – ese ‘PPPSOE’ tan desagradable, imaginario de un estado institucional pantanoso) es un gran paso adelante por un camino que se ha intentado no andar desde hace casi cuarenta años.  Ahí está todo el misterio de la crisis de la izquierda española: la evidencia de que no es posible transformar nuestra sociedad sin el concurso de un  PSOE que, por su parte, ha pretendido ser única fuerza política capaz de realizar esa tarea en solitario.

 

La capacidad de llegar a acuerdos que propicien gobiernos en los que se establezca otra forma de hacer las cosas va a ser la piedra de toque de una esperada renovación de la vida política, especialmente de la institucional. ¿Nació para eso Podemos? Puede dudarse. ¿Tiene hoy parte en esa tarea? Parece obvio que sí. ¿Deseaba el PSOE verse en éstas? Sin duda, no. Pero ha sabido reaccionar a tiempo. Quienes se empeñen en quedarse con cualquier foto fija de lo que no han sido sino fotogramas de una película que discurre a gran velocidad no harán sino entorpecer los pasos de buen número de representantes de una parte importante de la ciudadanía que ha soñado un sueño que puede convertirse pronto en realidad.

 

NUEVA POLÍTICA

CAMBIOS

NUEVA POLÍTICA

Han sido los del 24 de mayo unos resultados electorales preñados de posibilidades, abiertos a un futuro en el que la política puede desarrollarse de una forma más acorde con las necesidades y anhelos de la ciudadanía. La relación entre gobernantes y gobernados puede cambiar, al menos en muchos lugares de nuestro país. Y las relaciones entre partidos y fuerzas de izquierda y centro-izquierda y entre todos ellos y las organizaciones populares también pueden cambiar a mejor, sin instrumentalizaciones ni exclusiones.

Sin duda la experiencia concreta de las personas que acceden ahora por primera vez a cargos públicos les dará una forma distinta de ver muchas cosas de la vida, y adquirirán una visión más nítida de las necesidades de las clases populares y también de los medios para atenderlas. Es incluso posible que surja un nuevo realismo político que enraíce en la práctica política siquiera de un buen tanto por ciento de quienes se preocupan por la vida de la población, de modo que de esa práctica surja una nueva teoría revolucionaria capaz de orientar una acción realmente transformadora y no meramente voceadora. De ese realismo dependen asuntos vitales para la mayoría trabajadora y en paro.

Por su parte, las instituciones en las que ahora intervendrán nuevas personas también pueden aprovechar para cambiar sus hábitos menos defendibles (absentismo, altos sueldos, privilegios, etc.), de modo que la vida democrática en general salga ganando. Es hora de remozar las instituciones y de acercarlas a la gente, de hacerlas realmente un lugar especialmente dotado para el debate sobre la realidad social y para la búsqueda de opciones que ayuden a la mayoría de la población a salir de la crisis económica que vivimos.

Hay motivos para la esperanza: lo antedicho puede suceder, si no inmediatamente, sí en un plazo más o menos breve de tiempo. También los hay para la preocupación: si se pretende llevar a las instituciones las fórmulas de los manuales obsoletos, la levedad de la revolución cantarina, el maximalismo y la inflexibilidad a la hora de llegar a acuerdos de gobierno, entonces lo que ha comenzado como una nueva oportunidad de cambio se transformaría en una oscura decepción.

Debo reconocer, por mi parte, que si bien deseaba y esperaba un buen resultado para Zaragoza en Común no imaginaba su amplísimo respaldo ciudadano, ni que Podemos tuviera tal cantidad de votos en nuestra comunidad y en el conjunto del Estado. Sí pensaba que IU acabaría en estas elecciones su accidentada historia, y no veo cómo podría volver a levantar cabeza, si es que aún la conserva.

PASADO Y FUTURO. LOS GILES

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El.pasado, nuestro pasado fueron hombres como el obrero metalurgico Manolo Gil, personas con energía, bondad, ilusión, admiraciones… y también con dudas, desánimos, decepciones, desilusiones…
Nuestros héroes, que no hicieron oposiciones para serlo ni buscaron el puesto vitalicio ni la permanencia en ningún escalafón.

¿O es que no los conocísteis de cerca, no leísteis bajo sus líneas entre líneas, no escuchásteis de sus bocas todas las palabras, no visteis en sus ojos todos los colores de la vida, sino solo aquello que os convenía (¡ y era distinta, incluso, vuestra conveniencia en cada momento!) para la propaganda y el lento edificar de mausoleos? ¡Qué sería la vida y la historia de los heroes, nuestros héroes, en manos solo de la conveniencia de los jefes de cada momento!

Fueron miles los giles ( y miles las martínez) que lucharon por la democracia y mucho más, fueron de muchas formas de ser y a veces no se aguantaron entre ellos ni en casas ni en cárceles ni en reuniones ni en acciones. Eran humanos, absolutamente humanos..

Humanos. Por eso nos importan y emocionan, por eso nos indican no Un camino ni El camino sino la responsabilidad de elegir nuestro propio camino: cada cual el suyo, no el que nos diga nadie con megáfono ni púlpito, como ellos recorrieron paso a paso ( y a veces, vuelta atrás) los suyos, sus caminos, se hicieron a sí mismos caminos transitables al menos para ellos: no impusieron ningún caminar ni aceptaron ninguno que no fuera propiamente suyo.

¿Cómo serán los héroes del futuro? ¿Tendrán que abstenerse de dudar y de rabiar y equivocarse? ¿Tendrán que pedir permiso a las volubles autoridades de un partido?¿Tendrán que vestirse la coraza de un héroe de teatro para que otros, convertidos en público fervoroso, aplaudan sus hazañas, las previstas hazañas del guión de hazañas permisibles?

No espero en el futuro ni deseo sino seres absolutamente humanos, con su carga de oscuridad y sus destellos de lucidez, con su intención de integridad y sus fallos, caídas, autoengaños… como Manolo Gil, por poner un (creo buen) ejemplo.

No me importan las sobrevenidas loas ni los discursos vacuos, ésos llenos de ignorancia y desmemoria y de afán de utilizar a un muerto. Digo mal: sí me importan, pero solo un momento. Concebidas para la ocasión, esas palabras de arena pronto se las lleva el viento.

Espero de los héroes del futuro (de los que ya percibo su sutil aliento) sus miradas, sus palabras, sus acciones exentas de rimbombancia y rigidez: los espero humanos. Capaces de comprender por eso mismo que no todo el mundo (ni aun ellos, bien lo supieron) serán perfectos ni tendrán que serlo. Capaces de ir de la mano (a ratos, en los encuentros) con otros miles de hombres y mujeres que acaso, como ellos, no eligen ser ni héroes ni nada sino tan somo empujar con las fuerzas, sus fuerzas, que tengan en cada momento, esa lenta pesada maquinaria que avanza sin raíles y que algunos dieron en llamar Historia.

PASADO Y FUTURO. LOS GILES

El pasado, nuestro pasado fueron hombres como el obrero metalurgico Manolo Gil, personas con energía, bondad, ilusión, admiraciones… y también con dudas, desánimos, decepciones, desilusiones…
Nuestros héroes, que no hicieron oposiciones para serlo ni buscaron el puesto vitalicio ni la permanencia en ningún escalafón.

¿O es que no los conocísteis de cerca, no leísteis bajo sus líneas entre líneas, no escuchásteis de sus bocas todas las palabras, no visteis en sus ojos todos los colores de la vida, sino solo aquello que os convenía (¡ y era distinta, incluso, vuestra conveniencia en cada momento!) para la propaganda y el lento edificar de mausoleos? ¡Qué sería la vida y la historia de los heroes, nuestros héroes, en manos solo de la conveniencia de los jefes de cada momento!

Fueron miles los giles ( y miles las martínez) que lucharon por la democracia y mucho más, fueron de muchas formas de ser y a veces no se aguantaron entre ellos ni en casas ni en cárceles ni en reuniones ni en acciones. Eran humanos, absolutamente humanos..

Humanos. Por eso nos importan y emocionan, por eso nos indican no Un camino ni El camino sino la responsabilidad de elegir nuestro propio camino: cada cual el suyo, no el que nos diga nadie con megáfono ni púlpito, como ellos recorrieron paso a paso ( y a veces, vuelta atrás) los suyos, sus caminos, se hicieron a sí mismos caminos transitables al menos para ellos: no impusieron ningún caminar ni aceptaron ninguno que no fuera propiamente suyo.

¿Cómo serán los héroes del futuro? ¿Tendrán que abstenerse de dudar y de rabiar y equivocarse? ¿Tendrán que pedir permiso a las volubles autoridades de un partido?¿Tendrán que vestirse la coraza de un héroe de teatro para que otros, convertidos en público fervoroso, aplaudan sus hazañas, las previstas hazañas del guión de hazañas permisibles?

No espero en el futuro ni deseo sino seres absolutamente humanos, con su carga de oscuridad y sus destellos de lucidez, con su intención de integridad y sus fallos, caídas, autoengaños… como Manolo Gil, por poner un (creo buen) ejemplo.

No me importan las sobrevenidas loas ni los discursos vacuos, ésos llenos de ignorancia y desmemoria y de afán de utilizar a un muerto. Digo mal: sí me importan, pero solo un momento. Concebidas para la ocasión, esas palabras de arena pronto se las lleva el viento.

Espero de los héroes del futuro (de los que ya percibo su sutil aliento) sus miradas, sus palabras, sus acciones exentas de rimbombancia y rigidez: los espero humanos. Capaces de comprender por eso mismo que no todo el mundo (ni aun ellos, bien lo supieron) serán perfectos ni tendrán que serlo. Capaces de ir de la mano (a ratos, en los encuentros) con otros miles de hombres y mujeres que acaso, como ellos, no eligen ser ni héroes ni nada sino tan somo empujar con las fuerzas, sus fuerzas, que tengan en cada momento, esa lenta pesada maquinaria que avanza sin raíles y que algunos dieron en llamar Historia.

AQUIEN CONMIGO VA. ESCRIBIR

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(Dedicado a A.B.B)

Hoy un viejo y estimado amigo me ha dado una lección de vida que no quiero nunca en adelante olvidar.

Este amigo, que pasó tantos años como yo políticamente activo, incluso más activo y con muchas más responsabilidades, me ha contado cómo pasa sus días y por qué.

Resumiendo: que al llegar a cierta edad uno debe dedicarse solamente a realizar aquello que sabe y puede hacer, sin embarcarse ni dejarse embarcar en asuntos que ya no son propiamente los suyos por más que lo fuesen antes o quisiera que lo volviesen a ser.

Vivir haciendo exactamente lo que se puede realmente hacer no es fácil: implica una renuncia tan grande o más a la pueda suponer la correspondiente liberación que uno experimenta en compensación.

Aún tengo que hacer mías sus palabras, realmente mías, habladas tales cuales conmigo mismo, y aprender a vivir como me corresponde ahora teniendo en cuenta los factores de mi capacidad actual.

Mi amigo no ha pretendido aleccionarme ni presentarse como ejemplo de nada. Sencillamente, me ha regalado la clave de su vivir actual (no exento de contradicciones y culposidades, no me lo ha ocultado).

Me corresponde a mí saber qué vida es la que puedo hacer ahora. Una vida organizada no desde las coordenadas de los blancos en los que uno quisiera clavar sus flechas sino precisamente en la conciencia de la fuerza real de uno mismo para tensar el arco y el recuento exacto del número de flechas que a uno mismo le quedan ya en el carcaj.

En mi caso particular, me da la impresión de que mis capacidades de hoy no son sino las que más íntimamente me han acompañado durante toda mi vida, con una intensidad muy superior a la de otras mucho más aparentes, mucho más fáciles de dejar ver y ofrecer . Me refiero a mis capacidades artísticas y a ese goce tan peculiar de la contemplación.

Contemplación de la vida de cualquier ser vivo, vegetal, animal o humano; un goce que me acerca intensa y solidariamente a muy diversas experiencias de supervivencia y en el que encuentro las fuerzas para escribir ya sean textos de ficción ya biografías ya sean divulgativos sobre tal o cual realidad cuyas maravillas acaso puedan ser compartids por otras personas…si quieren.

Provisionalmente, hoy me hago a la idea de un vivir contemplando cuidadosamente y escribiendo, escribiendo…por si al otro lado de la pantalla puede y quiere alguien aprovechar a su manera lo que yo escriba también para él.