PARA EMPEZAR

si sabes a dónde vas no vengas conmigo

si sabes a dónde vas no vengas conmigo

Una vez que decidimos zarpar es para siempre no hay vuelta no hay puerto fijo no hay meta que alcanzar será la travesía y sus misterios sus revelaciones serán las compañías los encuentros los desencuentros las lecturas la contemplación será ese ser náutico infinito que nos haremos fieles a las corrientes marinas a los vientos a las constelaciones.

En este barco no hay forma de saber si se está o no se está si se sirve para algo si alguien quiere o necesita nada de ti: si vienes habrás de aceptar que las palabras son objetos volátiles de imprevisibles efectos y que los gestos no ayudan mucho a deslindar significados cuando además aquí a bordo se hablan casi todas las lenguas del mundo se creen todas las religiones se organizan revoluciones para cada día y se bebe la melaza más fuerte que puede soportarse sobre las olas.

Así que si embarcas habrás de saber cuidarte y cuidar a quienes aquí van sin recelos ni escrúpulos ni morales intrusas. Eres tú y lo que vaya quedando de ti conforme la navegación avance. Podrás lanzar tus manifiestos y proclamas podrás cantar tus más íntimas quemazones podrás abandonarte a los tibios colores de la tarde o buscar en los helados amaneceres la razón de tu viaje. No te arrepentirás. Y si te arrepintieras sería de no haber embarcado antes.

“NADIAMILYUNA”. NOVELA EN MIL Y UN FRAGMENTOS

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1.-
De Nadia a su Maramor:

Nadia quiere escribirte y que le leas como cuando habláis con las manos cogidas, cuando la dulzura en las  voces pinta las palabras con colores fantásticos que sólo se ven en la oscuridad, cuando las caricias sencillas en la piel de los nudillos y en las yemas de los dedos escriben mensajes añadidos a los que que se susurran y cuando siente que la cercanía del reverso y de la palma de  tus manos a su boca le hace suspirar de gozo y confianza. Y sabe que tú estás ahí. Con ella.

Y así lo hará.

Así lo hará.

Esta noche besa y besa tus manos, Maramor y pone su corazón tembloroso en ellas de una emoción intensa que se lo abre a la vida como un fruto se abre y suelta sus semillas. Tus manos son el cuenco en el que Nadia encuentra sus propias semillas gracias a tu generosidad. Nadia espera que guardes tú también en tu corazón algunas de las semillas que te ofrece el suyo. Y si  Mar dejase caer de su corazón algunas de sus semillas para Nadia ella las besaría una por una y las guardaría y las sembraría en el huertecillo de su corazón.

Nadia es una barquita que desea internarse en altamar, en tu altaMaramor, y que toda la extensión de tu mar de Mar le acoja, le meza, le remueva y conmueva y le haga sentirse tan aventurera como para expresar su vivencia de sí misma y su vivencia de ti en sí misma y su vivencia de tí en tí misma…

Olas y olas de un subeybaja en el que a veces te ve y a veces no te ve.

Tú eres Maramor. Ella es Nadia por la gracia de tu palabra. Su ilusión más ilusión es que tú también te hagas barca sin dejar de ser mar. Y así poder escucharte las aventuras de tu vida en medio del baile de unas olas que ya serán olas de las dos, con su espuma y todo coronando vuestra interminable noche de conversación.

Y así lo hará.

Así lo hará.

Por ella y por ti lo hará.

Nadia lo hará. Y contará tu historia nuestra historia la historia de nuestro amor más allá del amor más allá de las dos más allá de los mares y las barcas los secretos narrará de todo cuanto hubimos de hacer para querernos en un mundo que algunos querrían cerrado para siempre al amor a nuestro amor.

Besos dulces besos en la dulce oscuridad.